Sistema casero de pedidos online para restaurantes

¿Has decidido que quieres tener pedidos online para tus restaurantes pero crees que puedes
construir un sistema tú mismo? Quizá puedas, pero probablemente no deberías.

 

Empieza a ofrecer pedidos online para tu restaurante

Puedes empezar describiendo algunas pantallas y el flujo general del usuario. Tu app va a ser
muy fácil de usar y mejor que otras aplicaciones del mercado. Harás que la gente pueda
registrarse con Facebook para que el proceso sea muy sencillo. Algunos flujos entre
pantallas pueden resultar un poco complicados, como decidir cuándo pedirle al usuario que
elija reparto o recogida. Podrías preguntarles al final, después de que lleven un rato metiendo
productos en la cesta, aunque puede ser un problema si quieren diferentes productos (o
precios) de tus menús de reparto y recogida. Y si tienes una franquicia, no sabrás que hacer si
las distintas tiendas tienen menús diferentes. Tendrías que elegir el menú de una tienda en
concreto.

Así que ahora le pides al usuario que seleccione una tienda antes de que pueda ver el menú. Y
después le preguntas la dirección de envío. Vaya, ahora algunos usuarios han elegido una
tienda que no entra en su zona. No ha sido precisamente una buena experiencia para este
pobre usuario. ¿Se supone que ahora tiene que conocer las zonas de reparto de tu tienda?
Quizá se las puedas enseñar con un mapa de Google.

Empiezas a mirar qué hacen y cómo son otras apps muy fáciles y rápidas de usar, y es posible
que encuentres una app de Flipdish (que se ha demostrado que son las más rápidas del mundo
para hacer un pedido: incluso superan a Usain Bolt). Tienen una pinta genial, así que les dices a tus desarrolladores que copien ese flujo. Ahora sí que empiezas con buen pie. Tu diseño
está prácticamente terminado, ¿no?

«Aún no la hemos probado en ese dispositivo. Lo haremos sin falta»

Tus desarrolladores te muestran la versión final y parece que todo está correcto. Empiezan a implementarla y, con mucha emoción, la pruebas en tu móvil. Todo se ve bien. Un amigo tuyo la prueba en su smartphone, pero ahí ya no se ve tan bien. «Aún no la hemos probado en ese dispositivo. Lo haremos sin falta», dicen los desarrolladores. A la semana siguiente, otro amigo te dice que no funciona demasiado bien en su dispositivo. Mejor la probamos en ese también. Espera… Hay cientos de dispositivos y tamaños de pantallas diferentes que necesitas probar… Habrá que replantearse la estrategia de pruebas. Al menos funciona en tu teléfono.

 

Lanzar tu app de pedidos online

Empieza a tomar forma y haces un tímido lanzamiento de la app. «No puedo iniciar sesión», «¿Qué quiere decir que solo tenga que hacer clic en el botón de Facebook», «No uso Facebook». Te sorprendería saber cuántas personas no usan Facebook. Mejor añadir un inicio de sesión con e-mail. Y otro de Google también. Ahora tienes una pantalla llena de decisiones que tus clientes potenciales deberán tomar antes antes de poder darte dinero. Vaya.

Developing restaurant online ordering

Tus conductores se quejan de que los números de teléfono de algunos clientes están mal escritos y no pueden ponerse en contacto con ellos. ¿Por qué no verificamos el número de teléfono con un SMS para que sepamos que funcionan? Ahora pedimos al usuario que inicie sesión con el correo electrónico y la contraseña o con Facebook, Google o Twitter, además de un número de teléfono que después tiene que verificar. Los pobres clientes solo quieren comer… ¿Por qué no pedirles solo lo que necesitas, un número de teléfono, y hacer que se inicie sesión con eso? De vuelta a los desarrolladores, y otra factura. ¿Quién iba a decir que los desarrolladores salían tan caros?

 

Los siguientes pasos en tu app de pedidos online

Genial, el flujo de usuario está terminado. Tus aplicaciones están en las stores, el sitio web está en marcha y empiezas a recibir algunos pedidos. Los últimos 12 meses de desarrollo van a valer la pena.

«Intenté hacer un pedido online pero no acepta mi número de teléfono», «¿Cuál es su número de teléfono?», «Es +357 la la la». Vaya, solo aceptamos números de este país. Mejor lo arreglamos. Factura.

«Hola, somos Google. Hemos visto que usas Google Maps en tu sitio web comercial. Necesitas una Licencia Premium. Serán 8500 €, por favor. Más el IVA. Al año.» Vaya, eso no lo viste venir. Esto está empezando a salirte muy caro.

El sitio web está caído. El certificado SSL ha caducado. Llamas al desarrollador. Factura.

Se han roto las notificaciones push. El certificado de notificaciones push de Apple ha caducado. Llamas al desarrollador. Factura.

Nadie puede iniciar sesión. No se envían e-mails ni SMS. Tu tarjeta de crédito ha vencido y no se han pagado tus facturas del servicio de e-mail o SMS, y no lo descubres hasta que tu servicio de pedidos online se cae un sábado por la noche. Tú pensabas que te avisarían. Vaya, sí que lo hicieron: está en la bandeja de correo no deseado.

Notificar los pedidos a tus tiendas por correo electrónico no funciona del todo. Ahora toca integrar el sistema con tu POS. Factura, factura, factura.

 

Nuevas funciones para el sistema de pedidos online de tu restaurante

Madre mía, el banco acaba de invertir los pagos de 32 pedidos. El culpable había usado 9 tarjetas de crédito diferentes, todas extranjeras. ¿¡Por qué aceptamos tantísimos pedidos de una misma persona si es evidentísimo que es fraudulento!? Vamos a añadir un sistema de seguridad 3D Secure/Verified de Visa. Factura. El volumen de pedidos online de pago con tarjeta ha bajado un 35 % porque a la gente no le gusta el 3D Secure/Verified de Visa y no les vale la pena hacer el pedido con una app tan liosa. Quitas el 3D Secure/Verified de Visa. Factura. Mejor integramos otros sistemas de detección de fraude. Factura.

Tiene que haber una forma mejor de ver lo que pasa en línea. Vamos a añadir una solución analítica como Mixpanel o Google Analytics. Factura.

Ahora todo va bien. Los pedidos llegan. Hasta el día del partido, el día con mayores ventas del año. El sitio se cae.

Añades algunas funciones interesantes. La actualización de la app se rechaza, ya que tienes que actualizar a la última versión del SDK de Apple para que funcione en su nuevo iPhone XYZ. Tienes que reescribir gran parte del código. Gran factura.

Quieres añadir funciones nuevas, como un sistema de fidelización. Factura. Sistema de retención. Factura. Sistema de marketing por e-mail. Factura. Mostrar un menú diferente a la hora de la comida. Factura. Integrar códigos de descuento. Factura. Geolocalización. Factura. Función de búsqueda en el menú. Factura. Añadir función de pedidos favoritos. Factura. Mensajes dentro de la propia app basados ​​en las acciones del usuario. Factura. Mostrar imágenes de los platos. Imágenes de alta resolución para pantallas retina y de resolución estándar para dispositivos más antiguos (servidores escalonados automáticamente para no ralentizar sin necesidad los teléfonos antiguos, claro). Factura. Actualizaciones del menú en vivo. Factura. Quitar los productos sin stock. Factura. Permitir que los gerentes de tus tiendas puedan acceder exclusivamente a la información de su tienda, que los gerentes de zona puedan ver un conjunto de tiendas y que tú tengas acceso a toda la información. Factura. Un sistema para bloquear a los clientes que causan problemas. Factura. Hacer que los gerentes de tiendas individuales puedan reembolsar sus propios pedidos, pero no pedidos de otras tiendas. Factura. Informes, informes, informes. Factura. Factura. Factura.

Y ya está. Parece que no vas a necesitar cambiar nada en un tiempo.

Vaya, no sé qué normativa de la PSD2 dice que no puedes cobrar tasas de la tarjeta de crédito al cliente. Tienes que arreglarlo si no quieres que te multen. Otra factura.

Ahora sí hemos acabado con los cambios. La app funciona bien. Los pedidos llegan. Tienes que volver a centrarte en hacer crecer tu negocio y abrir nuevas tiendas en vez de perder todo este tiempo preocupándote por tu sistema de pedidos online y hablando con los desarrolladores. Es hora de hacer un poco de marketing, contratar a un nuevo gerente, empezar a repartir folletos, encontrar un nuevo proveedor que haga las entregas a tiempo… Todas esas cosas que mejoran tu balance.

Pum. Llega la ley RGPD, que exige un cambio completo del flujo de tu consentimiento de comercialización, lo que significa que ya no puedes usar esos servidores extracomunitarios. Tienes que encontrar una forma de eliminar los datos de los usuarios. Ya no puedes guardar los datos de los usuarios en tu base de datos y necesitas un sistema que los elimine automáticamente después de unos años. Tienes que filtrar el acceso a tu sistema de pedidos online para que solo puedan ver los datos quienes necesiten verlos. Si te sale mal puedes enfrentarte a una situación legal delicada, ya que eres el presidente de tu empresa. Más facturas.

 

¿Y un sistema de pedidos sencillo?

Todo esto cubre solo una pequeña fracción de los problemas y el dolor de cabeza que supone desarrollar un sistema de pedidos online de primera categoría y que funcione bien. Si tienes intención de ir por ese camino, esperamos que esto te ayude. Pero si quieres tener el mejor sistema de pedidos online del mundo para tu restaurante, que además esté listo en unos pocos días y que solo te cueste una fracción de lo que te costaría desarrollarlo y mantenerlo tú mismo, aquí estamos para ayudarte..

Si quieres saber más sobre Flipdish, reserva una demostración en vivo con uno de nuestros especialistas en pedidos en línea.